Es probablemente la pieza arqueológica más reconocible de España. Un busto femenino de piedra caliza, con tocado de grandes rodetes laterales y una expresión enigmática, esculpido por artistas iberos hace más de dos mil años.
Se encontró en Elche. Y no está en Elche.
El hallazgo
Apareció en agosto de 1897 en la finca de L’Alcúdia, a un par de kilómetros del casco urbano, durante labores agrícolas. La encontró un joven jornalero y la pieza pasó rápidamente a manos de un comprador francés.
Acabó en el Museo del Louvre, donde permaneció hasta 1941, cuando regresó a España en un intercambio de obras de arte. Desde entonces se conserva en el Museo Arqueológico Nacional, en Madrid.
Qué representa
No hay consenso. Las hipótesis principales la interpretan como una divinidad, como una sacerdotisa o como el retrato idealizado de una aristócrata ibera.
Se sabe que tiene una cavidad en la parte posterior, lo que ha llevado a plantear que pudo funcionar como urna funeraria. Conserva además restos de policromía: originalmente estaba pintada.
Los rodetes laterales que enmarcan el rostro son el elemento más característico y aparecen en otras representaciones femeninas iberas.
L’Alcúdia
El yacimiento donde apareció se puede visitar y es mucho más que el lugar del hallazgo. Fue asentamiento ibero y después la ciudad romana de Ilici, colonia con estatuto privilegiado, con restos de viviendas, termas y una basílica paleocristiana.
Tiene museo propio en la misma finca, con las piezas recuperadas en más de un siglo de excavaciones. Es una visita muy recomendable y notablemente poco concurrida.
El MAHE, en el Palacio de Altamira, completa el relato arqueológico de la ciudad y expone una réplica de la Dama.
El debate sobre su retorno
Elche reclama desde hace décadas el traslado permanente de la pieza. Los argumentos a favor apelan al vínculo con el lugar de origen, al valor identitario y a la capacidad museística actual de la ciudad.
Desde la posición contraria se esgrimen razones de conservación, el riesgo asociado a los traslados de piezas frágiles y el criterio de mantener las colecciones nacionales reunidas.
La pieza ha sido cedida temporalmente a Elche en alguna ocasión, con una afluencia masiva que reforzó la reivindicación local. El asunto sigue abierto.
Mientras tanto, la visita a L’Alcúdia encaja perfectamente en la ruta por Elche.








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