Elche tiene una rareza difícil de igualar: dos declaraciones de la UNESCO, una material y otra inmaterial. El Palmeral y el Misteri. Pocas ciudades de este tamaño pueden decir lo mismo.
Y aun así sigue siendo una visita de paso para mucha gente que va camino de la costa. Se merece un día entero.
Mañana: el casco histórico
Empieza por la Basílica de Santa María, barroca y con cúpula azul, donde se representa el Misteri. Se puede subir a la torre, que da la mejor vista del palmeral desde arriba.
Justo al lado están los Baños Árabes, del siglo XII, conservados bajo el antiguo convento de la Merced. Y la Torre de la Calahorra, resto de la muralla medieval.
El Palacio de Altamira, fortaleza medieval reconvertida, alberga el MAHE, el museo arqueológico y de historia de la ciudad. Es la mejor introducción a todo lo demás.
Mediodía
Toca arroz con costra, el plato ilicitano por excelencia. El centro y el entorno del mercado concentran la oferta.
Tarde: el Palmeral
El Parc Municipal está en pleno centro y es el acceso más cómodo al Palmeral. Desde ahí puedes seguir la ruta señalizada entre huertos históricos.
El Huerto del Cura, con la Palmera Imperial de siete brazos, es la visita de pago que más merece la pena. Calcula una hora.
Si te sobra tiempo
- L’Alcúdia, el yacimiento donde apareció la Dama de Elche, a dos kilómetros.
- El MACE, museo de arte contemporáneo, en el antiguo ayuntamiento.
- El Molino del Real y el paseo por el cauce del Vinalopó.
Y si tienes más días
Elche es una base excelente: tiene playa propia a quince minutos, el aeropuerto de Alicante-Elche dentro de su término municipal, y media provincia a menos de una hora, como contamos en las excursiones desde Elche.








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